¿Os acordais? Los primeros días, los primeros meses del nuevo presidente. Aranceles y más aranceles. El USA "first", primero, a sus últimas consecuencias. Y las derivadas de estas medidas en la economía mundial. En Europa, especialmente. Después de una primera sorpresa, de un primer gran enfado, se impuso la negociación. Y finalmente las aguas han vuelto a su cauce. Ciertamente se han producido unas modificaciones en el régimen de intercambios, pero se han empezado a digerir.
Y lo que es evidente es que los nubarrones que parecían anunciar una fractura importante en la coyuntura económica general, no se han producido. Y las dificultades que existen, de ello no tengo duda alguna, descansan mayormente en este viejo continente en las ya maltrechas estructuras económicas que inciden en las menguantes potencialidades de nuestra industria y las asfixias que producen los excesos de reglamentación.
Muchos sin duda responsabilizan a Trump de sus actuaciones bélicas. De esto podemos también dialogar, discutir y ponernos o no de acuerdo. Pero volviendo la vista atrás simplemente podemos concluir que los anuncios sobre las calamidades que podían acontecer con la llegada de Trump, no se han producido.
O sea, tan terrible, el personaje-y por lo menos en el terreno tan sutil de la coyuntura-, no es.
“Desde el instituto de accionista le damos la bienvenida y quedamos a su entera disposición para dar cobertura a las cuestiones y problemática que incide en el inversor privado y en la empresa cotizada.”